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Carmen Dell’ Orefice, la modelo que sobrevivió tres décadas

Carmen Dell’Orefice es la única de las grandes modelos del pasado que continua en activo a sus 77 años. Modelo de Penn, Horst, Avedon, Parkinson y todos los grandes de la fotografía de moda, todavía hoy aparece en portadas.

Su carrera de modelo se extiende por tres décadas, lo que no deja de convertirla en un milagro, ahora que la industria de la moda entra en pánico con modelos de más de veinticinco años de edad. Su belleza por alguna alquimia secreta- o quizás debido al bisturí- se ha ido intensificando con los años. Su difícil vida repleta de miseria en la niñez le ha hecho llegar a la tercera edad,con un incombustible sentido del humor y del absurdo.

De origen italiano- hija de músico húngaro y bailarina americana- pasaba por delante de 480 de Lexington Av. cuando un fotógrafo salía del edificio. Su anguloso rostro, su grave y desconcertante belleza, sus atléticos hombros conseguidos en el ballet clásico, eran algo diferente de las modelos al uso, por lo que ese mismo día Vogue la contrató por 7,50 $ a la hora.

En cuestión de semanas, estaba trabajando con los fotógrafos que definen una época: Cecil Beaton, Irving Penn, el dadaísta Erwin Blumenfeld y Horst. En 1950 con el cambio de paradigma físico y unido a un necesario tratamiento hormonal, su estrella comenzó a declinar.

Carmen en una pirueta de bailarina, dio un giro y fue la primera gran modelo que posó en ropa interior, pero con la identidad discretamente protegida. Avedon se fijó en ella y firmaron un contrato por diez años, convirtiéndose en la modelo más cotizada de su época y uno de los rostros más fotografiados de aquellos años.

Su momento cumbre tuvo lugar de la mano del trío más importante que ha existido en la edición de moda: Brodovitch, Diana Vreeland y Richard Avedon. Nunca tanto talento estuvo junto.

Retirada en los sesenta y después de su divorcio, se encontró con su amigo Norman Parkinson al que se ofreció diciendo “no estoy tan mal para ser una saco de patatas viejo” así comienza el segundo resurgir de la incombustible modelo en un Vogue antológico con Carmen muy sexy, con cabellos plata y porte regio. Pasan otros años y de nuevo es solicitada por los grandes del momento: Newton, Demarchelier, Peter Lindberg y Steve Meisel. Es la única modelo que tiene en su haber trabajado con todos los grandes, treinta años de éxito profesional y según ella otros tantos de fracasar en todas sus aventuras emocionales. Nadie es perfecto.

Ahora vive sola en Nueva York, rodeada de fotos de Avedon en las paredes y lamentándose de haber conocido en una fiesta a Bernard Madoff, ese mago de las finanzas, que le ha dejado prácticamente en cueros. Carmen puede decir que conoció a todo el mundo.

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Comentarios

  1. Pilar Mandl / 13 July 2011

    ¡Me encanta la manera de escribir de Lola Garrido y los temas tan interesantes que selecciona para su comentario semanal!
    Ha sido un gran acierto contar con ella.

    ¡Gracias!

    Un saludo

    Pilar Mandl

  2. india / 14 July 2011

    Buscando más imágenes para ver de ella, hay una que me ha gustado mucho y en la que quizás quiero ver una razón… es en blanco y negro, con camisa de corte masculino blanca y sombrero negro… y una Carmen que parece “pillada” en una carcajada… siguiendo la búsqueda, veo que puede pertenecer a la msima serie que otras dos, en las que aparece medio tumbada sobre un escenario de formas geométricas y de pie vistiendo cuello alto, mangas extralargas, falda maxi también… y enredando un poco más, llegas a fotos de cuando era joven… y si comparas observas que el tiempo ha pasado, sí… pero ¿qué significa eso? pues que el tiempo ha pasado… y con él experiencias…
    Con las modelos, es difícil para mí, saber cuándo son una pose requerida y cuándo una pose de expresión.
    Saludos, Sra. Garrido.

  3. pepaglez / 14 July 2011

    magnífico reportaje. gracias Lola Garrido por tu pluma.

  4. Amelia / 14 July 2011

    Me encantan las cosas que cuenta Lola. Y los personajes que me descubre. Y Carmen no sólo tiene un físico diferente sino una cara que transmite vida. Gracias.

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