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Dovima: Arte, belleza y precio

Las mejores cosas son gratis: una puesta de sol, un amigo o un abrazo.

También las hay muy caras, es el caso de la fotografía “Dovima y los elefantes”. Se subastó en 840.000 euros. Una realidad evidente del hecho de que la fotografía de moda es uno de los fenómenos económicos más característicos de nuestra época.

Sin duda la foto más conocida de Avedon, no fue para él una de sus favoritas. Aún cuando la copia, estuvo presidiendo su estudio hasta el final de sus días. Es la fotografía de moda que ha alcanzado el máximo récord.


Hasta hace apenas un lustro, sólo el alemán Horst P. Horst, uno de los pioneros en inmortalizar el mundo de la moda, podía presumir de haberse hecho un hueco entre los compradores de fotografía de colección. Más recientemente, nombres como Newton, Penn o Avedon disparan, también, las apuestas.

La modelo Dovima, posa entre dos elefantes, enfundada en un elegante vestido de noche de Dior, el primero de noche diseñado por el desaparecido Yves Saint Laurent. De ahí que no resulte nada extraño que sea la propia maison Christian Dior (grupo LVMH) la que haya comprado la obra. «Una pieza única que se va a quedar en Francia, casi como un tesoro nacional», comenta un representante de “la casa”.

Richard Avedon hace unos años, en una exposición de fotografías en San Francisco, que hizo para la revista Harper’s Bazaar en la década de los 40 y 50, y en la que había una reproducción muy grande de su fotografía Dovima se acercó y dijo “el contacto no es bueno”. Y esto salió de la boca de un hombre que junto con Irving Penn, son los estandartes y maestros de la fotografía de moda de todos los tiempos “debería haber hecho que la pierna de la derecha de Dovima estuviera fuera” comentó.

Avedon era uno de esos hombres que definieron no sólo la fotografía moderna sino una cosmología completa según palabras del filósofo Barthes.

El ambiente de su estudio coinciden en señalar que era energético. Tenía cadencia y además tenía ritmo. No tenía convulsiones pero tenía estremecimientos. La atmósfera del fotógrafo, del hombre que desarrollaba obras de arte congeladas que son sus fotografías; no era una atmósfera detenida, de tiempo inerte, robado del reloj. Era una atmósfera envolvente, atmosférica, un momento de energía congelada que provoca emoción.

Pasará a la historia de la fotografía no por ser la más cara, sino por ser una de las más bellas.

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Comentarios

  1. india / 27 July 2011

    Autocrítico, exigente… cuando todos a tu alrededor te halagan y elogian… mantener esa capacidad de abstraerse de ello y seguir buscando, es para mí, una muestra de profesionalidad y de entrega…
    Yo jamás hubiera caído en lo que él resalta, la miró globalmente como una belleza de fotografía, pero sí que me fijo al leer su frase, y admiro aún más, que el propio autor te despierte y te haga ver que en la belleza hay un “error”, y lejos de decepcionarte, pues al revés… porque qué belleza es perfecta?
    Saludos, Sra. Garrido, un placer, como siempre saber a través de usted.

  2. india / 28 July 2011

    Un acierto, en mi opinión, colocar sólo la foto de la que habla el post… como en una exposición, centrar la atención en cada foto para poder pasear por ellas individualmente creando una historia global… Mucho mejor así ! desde mi punto de vista… Luego, como cada vez que leo un post aquí, satisfago la curiosidad que genera buscando más, como pasaba con los buenos profesores… que no son sólo lo que te enseñan sino las ganas que te crean de querer más…
    Saludos!

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