Miuccia Prada como todas las jóvenes que vivieron el 68, sigue teniendo el corazón a la izquierda, aunque la cabeza necesariamente esté desviada hacia la derecha. Simpatizante del partido comunista en su juventud, de ahí dicen algunos que saca ideas para sus diseños un tanto austeros y un mucho conceptual.

Con los años las buenas cabezas mejoran, y ahora Miuccia se dedica con pasión a coleccionar arte, a encargar a los mejores arquitectos que le diseñen sus tiendas y a patrocinar proyectos sociales.

Su logo y sus tiendas son claro objeto de deseo de muchas mujeres. Ella declara que lo básico es conocerte a ti mismo. «Si vives una impostura, no funciona», dice. «Tienes que ser fiel a tus ideas primero, y quizás cuando pase un tiempo puede que lo que haces sea un éxito.»

MIUCCIA PRADA: A VENECIA LE SIENTA BIEN PRADA

Manifiesta cierta aprensión por lo considerado “bonito” porque su búsqueda está más cerca de lo atractivo. Y si es feo, que sea emocionante. “No me gusta el buen gusto. La elegancia y el buen gusto no son fáciles, pero me aburre rendirme a sus poderes. Cuando lo hago salen colecciones demasiado mayoritarias. Prefiero conservar mi gusto trash, porque creo que después de los años 60 el buen gusto ha muerto. Yo quiero analizar lo feo. Lo hacen los artistas y el cine, porque no debería hacerlo quien crea moda?

Los psicólogos que nunca faltan, explican que los diseños de Prada se derivan de “una visión de sí misma», y que su ropa está claramente llena de imágenes nacidas del conflicto de una mujer que no se diría precisamente bella según los cánones.

Está volcada en el arte como la mayoría de los grandes de la moda. Y su Fundación de Venecia es un modelo de lo que se debe hacer. Menos impactante que la de Pinault, pero más poderosa artísticamente. Miuccia y su marido Patrizio son dos personas apasionados por lo contemporáneo, que disfrutan con los nuevos estilos arquitectónicos y artísticos. La firma dedica una parte importante de sus esfuerzos a apoyar y producir arte contemporáneo.

MIUCCIA PRADA: A VENECIA LE SIENTA BIEN PRADA

Toda gran marca de moda es, hasta cierto punto, una premisa artística. Y cuando se trata de dedicarle un espacio a las bellas artes, el mundo estaría de acuerdo en que Miuccia tiene un lugar aparte. Porque Miuccia, según dice, nunca quiso ser una persona involucrada en la moda: durante la primera parte de su vida fue comunista y artista de teatro. Sin embargo, eventualmente llegó a la compañía y, el resto es historia, y éxito.

MIUCCIA PRADA: A VENECIA LE SIENTA BIEN PRADA

“Odio la moda, pero también la amo”, explica y no es de extrañar, porque las contradicciones, forman parte de las cabezas mejor estructuradas. El método marxista defiende que para aclarar las cosas lo mejor es agudizar las contradicciones del sistema. Así que la señora Prada es contradictoria y además puede.

MIUCCIA PRADA: A VENECIA LE SIENTA BIEN PRADA

Según Mrs. Prada, “la curiosidad acerca del mundo, la sociedad y la cultura están en el corazón de la creatividad y la modernidad de nuestra firma”. Para Suzy Menkes, Miuccia es “la maestra de todos nosotros.”

En Venecia en el palacio Ca Corner della Regina, situado en el mismo Canal Grande, instaló su Fundación y su colección de arte moderno. Este año con motivo de la Bienal de Arte que se celebra en la ciudad ha inaugurado una exposición mítica en su momento: El Proyecto «When Attitudes Become Form», ideado en Berna en 1969 por Harald Szeemann, ha sido reconstruido para el evento. Ya en su momento se consideró un proyecto radical, centrado en el concepto del medio lingüístico. Comisariada por Germano Celant, con la ayuda de Koolhas ha cambiado la estructura de la fundación, reconstruyendo las salas de la Kunsthalle de Berna. La excelencia tiene marca de Prada.

Prada, es una mujer preparada, Doctora en Ciencias Políticas, formada e inquieta. Fue en su momento una auténtica rebelde para el entorno familiar, y al hacerse cargo más tarde de la empresa familiar, demostró que su creatividad llegaba de ese concepto. Así que para ella un acto tan denostado como el de vestirse cada día, tiene importancia política y es el motor que guía las colecciones y las iniciativas de la creadora de la firma. En un mundo en el que apenas hay tiempo para nada, la ropa “puede ser un poderoso instrumento”, asegura ella.

Sus actitudes ella las convierte en formas.