Fondo Santa Eulalia

Moda tendencias y estilo en Barcelona – Blog Santa Eulalia

Liberman: El visionario de la edición

Alexander Liberman fue a lo largo de 50 años la mirada más importante de su época. Director editorial de Condé Nast, se distinguía por vestir trajes grises con camisas de seda azul pálido. Sin embargo, en su cabeza no figuraban esos colores, sino los tonos de alta gama. La seguridad en sus juicios inspiró desde un cierto temor, hasta la adulación entre editores y directores de arte. Su estilo cortés y elegante le servía para conseguir imponer su criterio.

Tuvo siempre la última palabra en todos los asuntos de la redacción: desde la portada a los títulos y, gracias a su acertado ojo y su sensibilidad, tenemos algunas de las mejores páginas en revistas de moda que jamás hayan existido. Referente de todos los editores que se precien de conocer su oficio, logró dar un aire más fresco a Vogue. Logró pasar de la altivez a la libertad e informalidad que marcaron la moda y el estilo de las mujeres americanas a lo largo de un tiempo.

Rompió con lo artificioso e hizo que jóvenes fotógrafos siguieran sus pautas y retrataran a las modelos al aire libre, mezcladas entre el fluir de las calles. En los círculos de la moda, se comentaba que ningún hombre tuvo nunca más poder sobre las imágenes de moda que Liberman durante su época.

Su biógrafo lo describe de forma irónica: “en el mundo tan volátil y caprichoso de las publicaciones de moda, donde los directores de arte son tan prescindibles como las continuas amantes, es sorprendente que alguien lograra mantenerse tanto tiempo en su lugar.” Su infalible secreto se definía por ese estilo propio y definido con el que medía la caducidad en los estilos más ampulosos.

Respondió de forma intuitiva y sensible a los cambios y actitudes de todo tipo: desde la fotografía al arte y la comunicación visual, disciplinas donde siempre conseguía ir uno o dos escalones por delante del resto. De puertas para fuera, se le conocía con el sobrenombre del “Zorro Plateado” porque el no estar de acuerdo con sus premisas podía suponer el despido inmediato de Condé Nast, aún cuando nunca apareciera explícito como motivo de ninguno de esos despidos.

La sucesora de Diana Vreeland y protegida del señor Liberman, Grace Mirabella, llegó y cambió el estilo de la revista bajo su aprobación; y según explicaba “ el Sr. Liberman era muy bueno y te respetaba de tal forma que te daba toda su confianza, si te la merecías.” Lo más curioso es que fue reconocido en su época como “la mente más creativa y original de su tiempo.” Su criterio en todo el grupo Nast llegó hasta hacer del New Yorker, el referente cultural que hoy sigue siendo.

Por si fuera poco, fue el primero en contratar críticos de arte para Vogue, al que consiguió transformar en un foro serio para el arte contemporáneo. Publicó críticas y reportajes de Duchamp, Matisse, Braque y otros ensayos sobre los artistas que han sido los referentes fundamentales del siglo XX.

Su trabajo con fotógrafos como Irving Penn, William Klein, Erwin Blumenfeld y Helmut Newton hablan de su más que avanzada mirada y estética. Si añadimos que tenía el sofisticado carácter de su infancia rusa y que vivió en el lujo y la opulencia hasta la revolución de 1917, podemos tener un retrato bastante realista. Durante una estancia con su padre en Londres se quedó para no volver. Estudiante de inglés y buenos modales; la arquitectura y la pintura fueron los pilares sobre los que se desarrolló su excitante y legendaria carrera.

El mundo de la edición de moda tuvo un después de Liberman. Quizás el antes, fuera un poco más corto.

Share

Añadir comentario