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Martín Munkácsi: El fotógrafo detenía el instante

En los años 30 un fotógrafo de reportaje, que había llegado a Estados Unidos huyendo de los nazis llamado Martín Munkácsi, estaba considerado gracias a su trabajo en Harper’s Baazar el fotógrafo mejor pagado de la historia. No trabajaba en interiores y siempre lo hacía en blanco y negro.

Usó siempre una cámara de gran formato, y cambió el modo de fotografiar la moda. Fotografías dinámicas, con nuevos escenarios y encuadres y mujeres que parecían felices por el hecho de ser libres.

Su conocimiento de la composición, -su padre fue un pintor, que para ganarse la vida los domingos hacía magia- le convirtió en el “hombre que liberaba a las mujeres”. Sus imágenes poseían una nueva dimensión y las modelos ya no aparecían lánguidas o sombrías, sino deportivas, joviales y atractivas.

Durante la mayor parte de su vida, fue un aventurero y comenzó la búsqueda de buenas fotos durante los años 1930 y los años 40. Desde Berlín, este joven húngaro viajó a Nueva York Londres, Liberia, Río de Janeiro, Hawaii, Turquía, Sevilla y San Francisco, buscando reportajes.

En todas sus imágenes tanto deportivas como de reportaje, a las de aspirantes a estrellas como Greta Garbo, Leni Riefenstahl y Katherine Hepburn, les proyectó un aire de informalidad. Siempre se negó a plantear otra cosa que no fuera la naturalidad “todas las grandes fotografías de hoy no son sino instantáneas” solía decir.

Henri Cartier-Bresson confesó que la foto que más le conmovió en su vida y la que le impulsó a salir a la calle con su primera Leica fue una imagen de 1932 tomada por Munkácsi en una playa de Liberia, en la que aparecen unos niños entrando en el agua. En esa foto logró detener la belleza de un instante.

También su cámara plasmó a un volátil Fred Astaire sobre fondo blanco, o la enérgica bajada sobre unos esquís de una joven Leni Riefensthal, pero además de movimiento, imprimía poesía a una escena de un desnudo femenino oculto tras un parasol. Las imágenes seguían una idea: “piensa mientras disparas”.

Al morir de un ataque al corazón en 1963 a la edad de 67 años, su archivo fue ofrecido a varios museos y universidades. No hubo compradores. Hasta hace cinco años se conocían unas 300 imágenes, hasta que en la casa de subastas ebay, aparecieron 4.000 negativos en cristal que fueron encontrados en Connecticut. El ICP (Centro Internacional de Fotografía de Nueva York) negoció un precio y los compró.

Los negativos del archivo perdido Munkácsi revelan ahora, que los instantes decisivos no fueron sino una larga trayectoria de correcta puesta en escena, cultivada con maestría.

Fue el fotógrafo que el 21 de marzo de 1933, fotografió al presidente de Alemania traspasar el gobierno a Adolfo Hitler en Potsdam. A partir de esa imagen supo que había que emigrar.

En Harper’s Bazaar, Carmel Snow, la mítica editora jefe lo contrató. Su primera foto fue la de una mujer hermosa en salto de cama que corre al lado de un gran árbol. Con su afición por las imágenes animadas y dinámicas, Munkácsi consigue “recoger ángulos inesperados ”

Con Kurt Safranski, otro emigrado, Munkácsi creó una maqueta de un semanario ilustrado que basó en el Berliner Zeitung Illustrirte. William Randolph Hearst rechazó esa magnífica idea, pero Henry Luce la compró. Fue la inolvidable revista “Life” en las que trabajaron los dos, consiguiendo el mayor éxito de revista fotográfica de la historia.

En la década de 1940, Munkacsi era una celebridad por derecho propio, que vivía con lujo el éxito. Un ataque al corazón que sufrió en 1943, supuso el comienzo de un lento declive.

Su desplome sobrevino con la misma rapidez que llegó la fama. En el momento de su muerte vivía prácticamente en la miseria.

Hoy, está considerado un genio de la fotografía de moda y el que adelantó un modelo de mujer, que todavía perdura.

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