El pañuelo de bolsillo –llamado pochette, en francés, pocket square o handkerchief en inglés– es un detalle que completa la indumentaria masculina y que demuestra como pocos complementos el buen gusto en el vestir de quien lo lleva.

La tradición de llevar un pañuelo, para con el fin de protegerse o por motivos higiénicos es muy antigua. Se remonta al Antiguo Egipto, y a las civilizaciones clásicas. En su uso con finalidad puramente ornamental y de distinción social es mucho más reciente. Las damas de la corte en el siglo XVI solían llevar en la mano pañuelos delicadamente decorados que, dependiendo del momento y sus intenciones, agitaban con gracia o dejaban caer sutilmente.

Contrariamente a lo que se suele afirmar, no fue Brummel quien introdujo el pañuelo de bolsillo en su uso actual, por la sencilla razón de que las chaquetas de su tiempo no llevaban bolsillo exterior. Fue a finales del siglo XIX y principios del XX cuando se comenzó a completar la indumentaria formal mostrando un elegante pañuelo de seda, de algodón de lino o de lana. Su uso se extendió a partir de los años 20. A su generalización contribuyeron elegantes actores de cine, como Fred Astaire, Cary Grant o Gary Cooper.

A partir de los años 70, fue desapareciendo de las chaquetas, hasta finales de los 90, cuando se ha venido recuperando progresivamente. Hoy en día un traje de hombre se ve incompleto sin el detalle del pañuelo.

Cómo doblarlo

Existen una infinidad de maneras de colocarse el pañuelo en el bolsillo. Deberá escogerse la más indicada teniendo en cuenta la forma y dibujo del pañuelo, su combinación cromática con el resto de las prendas, y si acompaña una indumentaria formal o no formal y, sobretodo la personalidad y estilo de uno mismo, que tendrá que sentirse cómodo con la opción elegida. Además de la docena de maneras clásicas de preparar el pañuelo para colocarlo en el bolsillo, cualquier combinatoria personal puede dar con una manera alternativa y personal de lucir el pañuelo.

El más habitual y, a la vez, sencillo y elegante modo de llevar el pañuelo es el de plegado plano, que los británicos llaman “presidencial”, en el que éste es doblado en ángulo recto, de manera que entre perfectamente en el bolsillo, mostrando en el exterior aproximadamente un dedo de pañuelo, con los pliegues en lugar de los bordes (en cuyo caso estaríamos hablando del llamado doblado clásico). Es el modo más indicado para un traje de hombre.

Dependiendo de la manera en que se doble un pañuelo, podrán mostrarse, perfectamente alineados y sin mucha dificultad de preparación, un pico, dos picos, tres picos y hasta los cuatro picos del pañuelo. Estas alternativas son las más indicadas para aquellos handkerchiefs cuyos bordes ha sido especialmente trabajados en un trabajo de plegado excelente o en doble color.

La alternativa contraria es el llamado puff, en el que el pañuelo se muestra de forma abultada con las puntas y bordes ocultos. Es el modo más informal y el más indicado se trata de un pañuelo estampado, por ejemplo, de pequeños lunares. En el momento de preparación del pañuelo su portador elegirá lo ancho y alto que se mostrará el pañuelo sobre el bolsillo. Como reverse puff se conoce un modo semejante al de los tres o cuatro picos, sólo que en este caso se presentan sin plegar, tal como surge espontáneamente en su preparación; idéntica a la del puff, pero invirtiendo la parte introducida en el bolsillo.

Otras alternativas comunes son el winged peak –un pico que muestra sólo los pliegues y ocultas los bordes-, angled peaks –que muestra tres o cuatro picos plegados lateralmente, la rosa – en el que el interior del pañuelo es enrollado para simular la copa de una rosa y la escalera –que muestra tres ‘falsos picos’ ascendentes. Dependiendo del arte que uno tenga, será capaz de crear nuevas alternativas, con la asistencia que pueda darle las técnicas y trucos del origami japonés si quiere ser realmente original.

Cómo combinarlo

Es una pregunta que no necesitarán responder aquellos que opten por llevar un pañuelo blanco en cualquier caso y circunstancia. Está elección dará el resultado más elegante cuando se vista un esmoquin o un traje, pero un pañuelo blanco aparecerá muy probablemente algo pobre e incluso inapropiado junto a una chaqueta informal.

A la hora de combinar los colores de la indumentaria un error habitual es un exceso de coincidencias, particularmente en la combinación del pañuelo de bolsillo y la corbata (hay incluso algunas casas que los venden a juego con, exactamente, el mismo estampado).

En el arte de combinar colores la gracia está en la capacidad de compaginar aquellos que, para muchos, parecerían irreconciliables (como, por ejemplo, una paleta que combine elegantemente el azul, gris y el beige).

Cuando se opta por pañuelos de bolsillo de colores lo más habitual es utilizar aquellos que presentan las tonalidades más vivas de colores básicos, pañuelos de seda con rojos intensos, amarillos, naranjas, azul eléctrico o verde loro. De este modo, el pañuelo podrá combinarse exclusivamente con la corbata o –para los más atrevidos– también con los calcetines, pero difícilmente guardará alguna relación (por similitud o antagónica) con la chaqueta –o con la camisa si se trata de una indumentaria informal.

Fabricantes de pañuelos

Prácticamente todos los fabricantes de buenas corbatas elaboran estupendos pañuelos de seda, entre los que cabe destacar el caso de Drake’s. Desde que Michael Drake, Jeremy Hull e Isabel Dickson fundaron este establecimiento en 1977, los pañuelos estampados eran uno de sus piezas favoritas. Adquirida por la firma de inversores privados de Li & Fung, procedentes de Hong Kong, el Drake’s de hoy sigue elaborando a mano en Londres interesantes pañuelos de seda. Caso similar al de Drake’s es el Charvet. Turnbull y Asser, Etro, Tom Ford o Rubinacci son también algunas marcas que incluyen entre sus colecciones algunos pañuelos de bolsillo interesantes con tejidos que encargan a terceros.

Simonnot-Godard

El de esta casa francesa es un caso único. Se trata del último tejedor francés de pañuelos de bolsillo de lujo. Muchos de los pañuelos que venden las primeras marcas del mundo del lujo y de la moda han sido realizados por esta compañía, fundada en 1787. En sus inicios se dedicó a la producción de finos linos, batistas y tejidos par el hogar.

El matrimonio de  Louis Victor Simonnot con Marie Godard supuso la fusión de dos empresas que unidas, se especializaron en la producción de tejidos finos para alta costura ganándose la confianza de casas como Chanel, Dior, Lanvin o Yves Saint Laurent. El pañuelo era, en aquellos tiempos para la firma, sólo una pequeña parte del negocio. Fue su actual responsable y propietario, Benjamin Simonnot quien, tras adquirir el negocio casi arruinado a su tío, decidió concentrarlo en la producción de  los mejores pañuelos de bolsillo del mundo.

Es importante destacar el control completo de todo el proceso de elaboración de sus pañuelos, empezando por su diseño, que en ocasiones se ha obtenido de los archivos históricos de la maison o reinterpretando de acuerdo con los gustos y tendencias de la moda masculina. El siguiente paso es la producción del tejido, generalmente en series cortas o muy cortas, cuando se trata de ediciones limitadas.

La especialización en el proceso de costura –fundamentalmente del cosido del dobladillo– tiene sus técnicas y sus normas de calidad. Estás son algunas de ellas:  debe tener cómo mínimo cuatro puntadas por centímetro, el hilo con el que se cose debe ser el mismo con el que se ha tejido el pañuelo, las esquinas del pañuelo no deben cortarse, se giran en ángulo recto, sin rastrillar ni doblar, no hay que detenerse en el medio de un dobladillo para evitar que cambie su apariencia y se mantenga recto con un grueso regular.

Desde el hilo hasta el producto final, se requieren cinco meses para terminar un pañuelo de Simonnot Godard, como los que ilustran este artículo, lo que expresa su complejidad y su excelencia.

 

Por Rafael Rossy