En pasados días tuvimos el placer de recibir la visita de David García Bragado, editor del blog Vestirse por los Pies, plataforma dedicada a la elegancia masculina y el buen vestir. David, apasionado del arte sartorial, vivirá la experiencia del proceso de confección de un traje totalmente a medida en nuestro atelier, aconsejado directamente por nuestro presidente, Luis Sans y nuestro equipo de expertos, y realizado por el sastre Raúl Perera.

Después de haber recorrido nuestra tienda, y pasado por nuestro taller de sastrería a medida, pudimos disfrutar de una distendida charla en nuestro The Bistrot , en la que hablamos de elegancia, trajes, iconos de estilo y la experiencia de habernos visitado. 

Cuéntenos un poco de cómo se inicia en el mundo de la elegancia masculina, ¿cómo nace “Vestirse por los pies?”

Nace de una pasión. Yo soy ingeniero, y cuando decidí hacer algo por mi cuenta, crear una empresa, proyecto o una historia me plantee, ¿qué hago? ¿Lo que sé, o lo que me gusta? Era una época difícil para la obra civil, y decidí apostar por lo que me gustaba. Siempre me ha gustado la imagen, no la de un modelo o maniquí, sino la que está basada en una educación y en unos valores. Vi que había una carencia en este área y mientras seguía trabajando como ingeniero me puse a escribir de hobbie. Y me fue muy bien. Enseguida escribí un libro, fui reclamado por los medios y decidí seguir por ese camino. Y aquí sigo hasta hoy.

 ¿Cuáles cree que son las claves de la elegancia?¿Y sus valores?

La elegancia sobre todo es una elegancia interior. Si no eres elegante dentro, no eres elegante fuera. Tienes que tener buenos modales. Pero antes de buenos modales, tienen que nacer de una buena consciencia, unos pensamientos y valores nobles… unos ideales. Sobre todo, hay que ser una gran persona, con unos valores clásicos como el amor al trabajo, el esfuerzo, la dedicación. Hacer pequeñas cosas con gran amor.

¿Cree que la elegancia es una actitud o un estilo de vida?

Te lo resumo muy fácil, cuando hice mi web me preguntaron, David, ¿qué es lo primero que quieres que se vea en tu web? Y justo debajo del título se puede leer la frase: “la elegancia es un valor interior”. Es decir, no hablamos de frivolidades, hablamos de cultura, de la historia de las prendas, de dónde venimos. Nunca me cansaré de decirlo, la elegancia es un valor interior.

Y Hablando de elegancia, ¿a quién considera un icono de la elegancia masculina?

Para mí siempre ha sido Cary Grant. Él decía, “todo mundo quiere ser Cary Grant, incluso yo que lo soy, quiero ser Cary Grant”. Él era elegante, muy trabajador, guapo, tenía muy buena planta y todo eso suma. Pero así como Cary Grant, lo ha sido Gary Cooper o Fred Astaire, y sobre todo David Niven, nos olvidamos siempre de él, pero ha sido un hombre extraordinariamente elegante.

Mis referentes actuales diría que son Bruce Boyer, Alan Flusser y Bernhard Roetzel… Luciano Barbera, no hay más. Todos ellos viven el hoy con una elegancia actualizada. ¿Mi favorito? Matteo Marzotto, el italiano.

Vemos que nos menciona personajes y figuras de décadas pasadas, ¿cree que esa elegancia se ha ido perdiendo en la actualidad?

Bastante. Pero creo que ha sido una pérdida de valores generalizada. Incluso si vamos por ejemplo, por el Paseo de Gracia, o en el propio avión, la gente va vestida de cualquier manera. Y si vemos las fotos de la gente que caminaba por el Paseo de Gracia hace años, como las fotos que me habéis enseñado que están colgadas en las paredes de esta tienda, la gente iba con su abrigo y sombrero en un día normal, como si fuera un uniforme. Es muy importante darnos cuenta que estamos perdiendo valores.

En su blog habla del “caballero español”, ¿cuáles diría que son las características que lo definen?

Claro, un caballero español se viste por los pies. Se corresponde con una imagen, con una manera de ser, con unos principios. Tenemos muy mitificado al gentleman inglés y al dandi italiano, pero no al caballero español. Hay españoles sumamente elegantes, pero no los valoramos, y sin embargo deberíamos hacerlo. El inglés, ¿qué pasa? que tiene mucha historia. Los ingleses han sabido siempre aferrarse a sus tradiciones, eso les ha dado una credibilidad tremenda. Y los italianos, saben vender muy bien, son unos grandes vendedores. Estas dos cosas juntas tienen mucha fuerza. Nosotros no hemos tenido una coherencia, y sobre todo no hemos sido orgullosos de nosotros mismos.

Hablando de sastrería a medida, ¿cuál considera que es el valor añadido que tiene el hacerse un traje de este estilo?

Podríamos ejemplificarlo con la diferencia que existe en la cocina tradicional y la de ahora. Cuando nuestros abuelos cocinaban lo hacían en puchero y se pasaban toda la mañana cocinando, y claro, esas comidas sabían deliciosas. Nosotros ahora echamos algo en la freidora y lo comemos. Eso es la sastrería. Si estamos haciendo un traje para alguien y lo vamos a vestir, lo hacemos desde coger el lienzo, tomar las medidas, transportarlas al cuerpo, pero no solo ponerlas, sino colocarlas y cortar y montarlo todo sobre el cuerpo. Estamos haciendo un traje a medida, pero además al gusto propio.

Como has visto hemos elegido, y nos hemos esforzado y hemos buscado el tejido… La diferencia es abismal. Es cubrirse o vestirse. Son joyas, piezas únicas, elaboradas a mano. No tiene valor, hay que pagar el coste, pero no tiene valor.

¿Qué es lo que más disfruta del proceso de hacerse un traje a medida?

Lo que más disfruto es elegir la tela, hablar con el sastre, definir los detalles.. si la solapa más ancha o más estrecha… Disfruto la interacción con el sastre, con expertos que te aportan valor. Para la elaboración de un traje interviene mucha gente, desde el cortador, el sastre, el propietario… Eso es lo que más me gusta de un traje de sastrería, ese es el gran valor que tiene.

¿Cuáles diría que son los elementos clave del traje perfecto?

Un traje perfecto no existe. Lo importante es que sea imperfectamente humano, porque perfecto los hacen las máquinas, y nosotros no queremos eso. ¿En qué me fijo? Un traje a medida se huele. Cuando camina un señor con un traje hecho a medida, tiene algo, y si entiendes lo ves en los ojales, el picado de la solapa, en la caída, en mil detalles. Que el traje le esté aportando valor al señor, y que no sea el señor con su buena planta quien le da valor al traje. Es importante si el traje te aporta o no te aporta. Creo que lo más importante es que potencie la figura de quien lo viste.

Y por último, ¿cuáles son sus sensaciones después de pasar por el atelier de Santa Eulalia?

Santa Eulalia lo tiene todo. Es una de las boutiques más bonitas que he visitado, tiene un equipazo tremendo. ¿Qué espero? Lo espero todo, porque esto es la NBA, y cuando uno juega en la ACB pues bien, pero cuando uno ya está jugando arriba, pues le pido todo porque tiene todos los medios. Que sea imperfectamente humano, que el proceso lo trabajemos, lo disfrutemos. Que el proceso sea una experiencia, porque más que vestirlo, si se le llega a tener cariño a un traje es porque he dedicado muchas horas en su elección, su medida y su seguimiento. Y lo que cuesta más se valora. Espero mucho.

Cuéntenos un poco de cómo se inicia en el mundo de la elegancia masculina, ¿cómo nace “Vestirse por los pies?”

Nace de una pasión. Yo soy ingeniero, y cuando decidí hacer algo por mi cuenta, crear una empresa, proyecto o una historia me plantee, ¿qué hago? ¿Lo que sé, o lo que me gusta? Era una época difícil para la obra civil, y decidí apostar por lo que me gustaba. Siempre me ha gustado la imagen, no la de un modelo o maniquí, sino la que está basada en una educación y en unos valores. Vi que había una carencia en este área y mientras seguía trabajando como ingeniero me puse a escribir de hobbie. Y me fue muy bien. Enseguida escribí un libro, fui reclamado por los medios y decidí seguir por ese camino. Y aquí sigo hasta hoy.

¿Cuáles cree que son las claves de la elegancia?¿Y sus valores?

La elegancia sobre todo es una elegancia interior. Si no eres elegante dentro, no eres elegante fuera. Tienes que tener buenos modales. Pero antes de buenos modales, tienen que nacer de una buena consciencia, unos pensamientos y valores nobles… unos ideales. Sobre todo, hay que ser una gran persona, con unos valores clásicos como el amor al trabajo, el esfuerzo, la dedicación. Hacer pequeñas cosas con gran amor.

¿Cree que la elegancia es una actitud o un estilo de vida?

Te lo resumo muy fácil, cuando hice mi web me preguntaron, David, ¿qué es lo primero que quieres que se vea en tu web? Y justo debajo del título se puede leer la frase: “la elegancia es un valor interior”. Es decir, no hablamos de frivolidades, hablamos de cultura, de la historia de las prendas, de dónde venimos. Nunca me cansaré de decirlo, la elegancia es un valor interior.

Y Hablando de elegancia, ¿a quién considera un icono de la elegancia masculina?

Para mí siempre ha sido Cary Grant. Él decía, “todo mundo quiere ser Cary Grant, incluso yo que lo soy, quiero ser Cary Grant”. Él era elegante, muy trabajador, guapo, tenía muy buena planta y todo eso suma. Pero así como Cary Grant, lo ha sido Gary Cooper o Fred Astaire, y sobre todo David Niven, nos olvidamos siempre de él, pero ha sido un hombre extraordinariamente elegante.

Mis referentes actuales diría que son Bruce Boyer, Alan Flusser y Bernhard Roetzel… Luciano Barbera, no hay más. Todos ellos viven el hoy con una elegancia actualizada. ¿Mi favorito? Matteo Marzotto, el italiano.

Vemos que nos menciona personajes y figuras de décadas pasadas, ¿cree que esa elegancia se ha ido perdiendo en la actualidad?

Bastante. Pero creo que ha sido una pérdida de valores generalizada. Incluso si vamos por ejemplo, por el Paseo de Gracia, o en el propio avión, la gente va vestida de cualquier manera. Y si vemos las fotos de la gente que caminaba por el Paseo de Gracia hace años, como las fotos que me habéis enseñado que están colgadas en las paredes de esta tienda, la gente iba con su abrigo y sombrero en un día normal, como si fuera un uniforme. Es muy importante darnos cuenta que estamos perdiendo valores.

En su blog habla del “caballero español”, ¿cuáles diría que son las características que lo definen?

Claro, un caballero español se viste por los pies. Se corresponde con una imagen, con una manera de ser, con unos principios. Tenemos muy mitificado al gentleman inglés y al dandi italiano, pero no al caballero español. Hay españoles sumamente elegantes, pero no los valoramos, y sin embargo deberíamos hacerlo. El inglés, ¿qué pasa? que tiene mucha historia. Los ingleses han sabido siempre aferrarse a sus tradiciones, eso les ha dado una credibilidad tremenda. Y los italianos, saben vender muy bien, son unos grandes vendedores. Estas dos cosas juntas tienen mucha fuerza. Nosotros no hemos tenido una coherencia, y sobre todo no hemos sido orgullosos de nosotros mismos.

Hablando de sastrería a medida, ¿cuál considera que es el valor añadido que tiene el hacerse un traje de este estilo?

Podríamos ejemplificarlo con la diferencia que existe en la cocina tradicional y la de ahora. Cuando nuestros abuelos cocinaban lo hacían en puchero y se pasaban toda la mañana cocinando, y claro, esas comidas sabían deliciosas. Nosotros ahora echamos algo en la freidora y lo comemos. Eso es la sastrería. Si estamos haciendo un traje para alguien y lo vamos a vestir, lo hacemos desde coger el lienzo, tomar las medidas, transportarlas al cuerpo, pero no solo ponerlas, sino colocarlas y cortar y montarlo todo sobre el cuerpo. Estamos haciendo un traje a medida, pero además al gusto propio.

Como has visto hemos elegido, y nos hemos esforzado y hemos buscado el tejido… La diferencia es abismal. Es cubrirse o vestirse. Son joyas, piezas únicas, elaboradas a mano. No tiene valor, hay que pagar el coste, pero no tiene valor.

¿Qué es lo que más disfruta del proceso de hacerse un traje a medida?

Lo que más disfruto es elegir la tela, hablar con el sastre, definir los detalles.. si la solapa más ancha o más estrecha… Disfruto la interacción con el sastre, con expertos que te aportan valor. Para la elaboración de un traje interviene mucha gente, desde el cortador, el sastre, el propietario… Eso es lo que más me gusta de un traje de sastrería, ese es el gran valor que tiene.

¿Cuáles diría que son los elementos clave del traje perfecto?

Un traje perfecto no existe. Lo importante es que sea imperfectamente humano, porque perfecto los hacen las máquinas, y nosotros no queremos eso. ¿En qué me fijo? Un traje a medida se huele. Cuando camina un señor con un traje hecho a medida, tiene algo, y si entiendes lo ves en los ojales, el picado de la solapa, en la caída, en mil detalles. Que el traje le esté aportando valor al señor, y que no sea el señor con su buena planta quien le da valor al traje. Es importante si el traje te aporta o no te aporta. Creo que lo más importante es que potencie la figura de quien lo viste.

Y por último, ¿cuáles son sus sensaciones después de pasar por el atelier de Santa Eulalia?

Santa Eulalia lo tiene todo. Es una de las boutiques más bonitas que he visitado, tiene un equipazo tremendo. ¿Qué espero? Lo espero todo, porque esto es la NBA, y cuando uno juega en la ACB pues bien, pero cuando uno ya está jugando arriba, pues le pido todo porque tiene todos los medios. Que sea imperfectamente humano, que el proceso lo trabajemos, lo disfrutemos. Que el proceso sea una experiencia, porque más que vestirlo, si se le llega a tener cariño a un traje es porque he dedicado muchas horas en su elección, su medida y su seguimiento. Y lo que cuesta más se valora. Espero mucho.